
Sepúlveda, Ramón. "Magdalena Ferreiro, escritora y periodista uruguaya: Por una literatura evolutiva". Eco Latino, Septiembre 2006. Poesía sexo maríhuana. Eds. Felipe Q. Quintanilla, Ivonne Zarza.
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Magdalena Ferreiro, escritora y periodista uruguaya: Por una literatura evolutiva
[entrevista Eco Latino] Por Ramón Sepúlveda
Esta joven literata llegó a Ottawa desde Montevideo, Uruguay, hace dos años. Allí editó dos libros, Trinitaria y Villa de Niebla, este último publicado cuando ya se hallaba en Canadá. Posteriormente, en 2005 y también a la distancia, obtuvo una mención honorífica en el Concurso Municipal de Montevideo con el libro Cena del Rey. Hoy es periodista de CBC Internacional además de participar activamente en la vida literaria hispana en Ottawa.
Un día de verano y en el Lac Philippe, nos contó lo siguiente:
RS: Magdalena, ¿qué te trajo a Canadá?
MF: Bueno, vine por razones familiares, acompañando a mi marido que está haciendo un doctorado aquí, y también con gran curiosidad por conocer un ambiente nuevo. Me atraía la idea de país que representa Canadá y el tipo de vida que hay aquí, en particular el multiculturalismo.
RS: ¿Tienes la sensación de que existe una cultura rioplatense que se diferencia del resto de la cultura hispana?
MF: Sí, hay una fusión muy interesante que genera que un uruguayo tenga más cosas en común con un argentino que con alguien de otra zona. Creo que hay varios factores, uno de ellos la fuerte inmigración italiana que tuvimos, que marcó mucho las costumbres. Yo extraño mucho Uruguay, pero extraño también las visitas periódicas que hacíamos a Buenos Aires. Así que sí, creo que hay una sensibilidad rioplatense.
RS: Me entusiasma mucho tenerte hoy con nosotros porque nos traes eso que nos dices de la cultura rioplatense y que me obliga a pensar en los grandes de esa zona. Ahora, eso viene a enriquecer lo que tenemos ya aquí en Ottawa: voces, acentos, sabores distintos que son nada más que partes de nuestro propio continuo de la cultura de habla hispana. ¿Tú ves que Ottawa te ofrece una posibilidad para entregar este testimonio de cultura, esta creatividad rioplatense que traes?
MF: Bueno, lo que pasa es que aquí uno neutraliza un poco lo propio. Por ejemplo, en el ámbito hispano, hay gente de diferentes culturas dentro de lo que es América Latina, entonces tal vez uno va más a lo general. También he descubierto muchas afinidades con la gente de Chile; creo que todo el Cono Sur tiene como un carácter común, algo un poco melancólico, un poco reflexivo de pronto. Acá uno aprende a apreciar la riqueza de lo latinoamericano en todos sus matices.
RS: Esto último es interesante, e insisto en que es bueno tener voces que sean reconocidas dentro de la comunidad hispana en Ottawa y como en el caso tuyo, que nos traes tu trabajo literario y periodístico al área. Dime, tú además trabajas en la CBC ¿cómo se llama el programa?
MF: Es en Radio Canadá Internacional, el programa Canadá en las Américas. Yo hago una corresponsalía aquí en Ottawa. El equipo cubre todo lo que es la actualidad canadiense en español en programación que se emite por onda corta para América Latina y otras zonas y por satélite para Canadá. Las transmisiones están también en el sitio web de RCI, http://www.rcinet.ca/rci/es/. Trabajamos en español cubriendo la actualidad canadiense, lo cual implica que yo a veces trabajo con gente de la comunidad hispana y otras veces entrevisto gente en las lenguas locales y eso lo doblo al español.
RS: Canadá es un país que está creciendo, digamos, por sectores y la parte de habla hispana, hasta los años setenta era insignificante. A partir de entonces ha habido distintas inmigraciones que han matizado el prisma cultural. Recuerdo que a mediados de los setenta empezaron a llegar muchos chilenos, unos pocos argentinos y menos uruguayos, más adelante llegaron centroamericanos, más tarde aun cantidades de mexicanos, y hasta los últimos días, peruanos, colombianos y otros. Insisto, me interesa que nuestra cultura sea conocida en sus distintas tonalidades, sabores e interpretaciones, y que se sume alguien rioplatense hoy nos enriquece como comunidad. Hablemos entonces de tu trabajo creativo. Yo he tenido la suerte de conocer tus textos que son entre poesía y prosa, y que son de una ingeniosidad que me llama la atención, porque aquí hay mucho de un conocimiento lingüístico profundo y donde la gracia está precisamente en degustar cada una de las palabras que logran llegar a tu texto. El contenido está en todo aquello y uno avanza, palabra por palabra gozando lo que tú escribes. ¿Tú comenzaste como poeta o como narradora?
MF: Bueno, a mí siempre me interesó el lenguaje, tenía una inclinación muy grande en ese sentido desde niña. El periodismo apareció también unido a eso. Me interesaba el periodismo y luego me formé en esa área y en lingüística y trabajé en radio pública y en otros medios. Pero con lo literario propiamente, cerca de los veinte años empecé a producir textos algo híbridos entre narrativa y poesía, muchos de los cuales aparecen en mi primer libro, Trinitaria, (Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 2001), de unas diez líneas de extensión. Me parecía un formato interesante en ese momento, útil para trabajar con oraciones breves y puliendo la escritura. Tras la publicación de ese libro fui conociendo la tradición latinoamericana de lo que se ha llamado minificción, entre otras denominaciones. Ahora leo y disfruto los textos de autores como Juan José Arreola o Augusto Monterroso y vengo a notar que sigo un poco la huella de una tradición sin haber tenido idea de eso cuando empecé a hacerlo. Eso demuestra que hay como corrientes, digamos, y hay algo un poco misterioso de fondo, porque ¿qué es lo que dirige todo eso? ¿de dónde surge? No es lo mismo cuando leés a un autor, te gusta y querés hacer algo similar.
RS: Y ese fue el estilo de tu primer libro, es decir con ese tipo de texto. ¿El segundo sigue la misma línea?
MF: Sí, Villa de Niebla (Montevideo, ArteFato, 2004) continúa un poco eso, y me gustaría armar un tercer volumen trabajando con textos de esos dos y agregando nuevo material, porque tengo un concepto en mente que es el de literatura evolutiva. Uno después relee y se da cuenta de que las obras nunca están cerradas. Por ejemplo, en el trabajo que hacemos en el Taller del Río, me pasa que se lleva un texto y surgen cosas que permiten mejorarlo. Yo no tenía tanto hábito de discutir mi trabajo como ahora, excepto cuando fui al taller de Mario Levrero en Montevideo. En Ottawa se ha dado más, por alguna razón, ese tipo de instancias que son enriquecedoras. Me pasa con comentarios tuyos o de Guillermo (Renart), por ejemplo, decís realmente: "Sí, es clarísimo que esto tiene que ir de esta otra manera, suena mucho mejor", pero precisás otro oído, otra visión.
RS: ¿Magda, me permites publicar “Mercurio”, de Villa de Niebla en esta entrevista?
MF: Sí, sí, ponelo.
En la habitación negra, paradójicamente, nace la luz.
Hombres y mujeres entrenados realizan día a día su tarea, que consiste en probar todas y cada una de las lámparas de la ciudad.
Así averiguan si ese farol delata realmente a los amantes infieles o si, por el contrario, se dedica a proteger su impudicia de las miradas inoportunas; si esa luz de mercurio defiende a las princesas solitarias o bien propicia que sean objeto de memorables ultrajes; y, sobre todo, si las luciérnagas cumplen con la tarea que les está deparada y para la cual se las alimenta: vigilar.
Se debe observar todo el tiempo a todo el mundo. De lo contrario, esto sería un caos.
RS: Sé de iniciativas que has tomado con poetas locales, como Felipe Quetzacoatl Quintanilla y Francisco Ucán-Marín para hacer lecturas poéticas, y que hay mucho más de esto en el fututo. ¿Cómo ves tú este tipo de actividad, sobre todo siendo alguien nuevo en Ottawa?
MF: Bueno, yo acá he conocido a mucha gente de diferentes ámbitos y eso me ha resultado muy estimulante. Tener proyectos conjuntos siempre genera entusiasmo, como también el hecho de intentar hacer algo en las lenguas del país o traducir. A mí me genera mucho entusiamo ese tipo de planes con gente como Felipe o Francisco.
RS: ¿Tú te imaginabas antes de venir acá que podrías pararte en frente de cien o más personas a leer poesía en español en una ciudad como Ottawa, cuyas lenguas oficiales son el inglés y el francés?
MF: Realmente no. Acá está el tema de lo que ha sido El Dorado para el ámbito del español. Ha creado un precedente muy valioso en materia de promoción del español. Para mí fue muy importante ponerme en contacto con este grupo, a través del cual conocí prácticamente a todo el mundo acá, porque hasta ese momento me parecía que todo era en inglés o francés. Y era porque yo no había dado con los lugares o con los ámbitos donde el español tenía su lugar, incluso en relación con los géneros que me gustan. Por ejemplo, hemos charlado con Jorge Etcheverry sobre lo que te decía de la minificción, que a él le interesa y ha cultivado como autor.
RS: Y además de eso un periódico en español que le da cabida a este tipo de trabajo.
MF: Ah sí, yo voy a buscar el Eco Latino religiosamente los primeros días del mes. Recuerdo que un día pasé por uno de los puntos de distribución cuando estaba la nota sobre Felipe o sobre Francisco, era un 31 de mes y dije: "Voy a entrar a ver si está", ...y ya estaba. Siempre sigo al Eco, entre otros medios, y así me entero de muchas cosas.
RS: Se ha creado cierta expectación dentro de la gente a la que le interesa la literatura de escuchar tu trabajo, junto con el trabajo de la gente nueva. Si bien es cierto que hay una tradición literaria local, es importante que se siga extendiendo y renovando y tú eres de las personas que con su trabajo han traído esto. Por varias cosas, lo decíamos al principio: porque traes una voz literaria rioplatense, porque eres una de las pocas poetas mujeres aquí, porque tu obra es bastante acabada, es un trabajo serio, tienes dos libros publicados y nuevos proyectos, y además de esto te dedicas al periodismo en el medio más importante de Canadá. Esta entrevista viene a cumplir en parte con el compromiso y con la tradición literaria que se ha venido creando como bien lo decías, a partir de El Dorado, y de las ocasionales lecturas literarias que hubo incluso en los días en que recién llegaban las grandes colonias latinoamericanas en los setenta: la Asociación de Chilenos de Ottawa, y más tarde las otras grandes asociaciones como hoy lo son la argentina, la colombiana, las centro americanas y la Asociación Cultural Mexicana.
Magda, me siento privilegiado de que me hayas entregado para Eco Latino los detalles expuestos, aparte de tu obra que conocía parcialmente, de tus textos suscintos, inteligentes, directos y llenos de significado. Uno tendería a pensar que lo tuyo florece siempre en su versión final, porque es un trabajo fluído, muy cuidadoso y que se permite entregar en cada uno de sus versos, oraciones o textos, un contenido. Es decir, como en muchas obras de arte en donde no es posible ver el esfuerzo del autor pero sí evidentemente la calidad. Esto es importante de mencionar para entender que el trabajo literario es un trabajo arduo, de dedicación, de disciplina, de rigor...
MF: ¡Muchas gracias! A mí me gusta la espontaneidad, pero también creo que hay que preparar las bases para la inspiración y luego ser duro con uno mismo, revisar y descartar sin miedo. Yo trabajo mucho, buscando no la corrección necesariamente, sino enriquecer el lenguaje, no estar siempre con el mismo repertorio de ideas, presentar diferentes imágenes. Creo que la creación literaria implica investigación también. Así como un artesano busca sus materiales, uno busca el material con el que va a trabajar.
RS: Bueno, Magda, con todo lo anterior tenemos para entretenernos por ahora. Muchas gracias.