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Dos poemas de

Teobaldo Noriega

 

 

<-------- Poesía

 

 

 

 

Teobaldo Noriega

 

 

 

Noriega, Teobaldo. "Dos poemas de Teobaldo Noriega. " Poesía sexo maríhuana . eds. Felipe Quetzalcoatl Quintanilla, Ivonne Zarza, Shiddarta Vásquez Córdoba. London: Agosto 2007.

©derechos reservados por los autores.

 

 

 

EN LA ETERNIDAD DEL BOLERO

A  Peggy Katherine

 

I

Armoniosamente machihembrados
En esa sagrada pista
Ritual inmolación de humanas ansias
Navegando hacia la entrega
Moviéndonos sin movernos
Entrepiernados en medio de la sombra
Sin transgredir el perímetro que marca la baldosa
Mi pelvis buscando la tuya más allá de la tela
Esa hinchazón frontal que me engoma a tu cuerpo
Calor de bestia herida que quiere tocar fondo
Ritmo sexual que suavemente pulsa y no se agota
Pasión de media noche que no conoce tiempo.


 II

No se trata del tiempo y sus quimeras
Sino de lo que deja el sufrimiento
Entiendes bien el limo de la vida
Te aferras a la letra y te disparas
Retrospectivamente
Sin embargo
Importa poco cuanto hiere el recuerdo
Busco en mí mismo y allí me reconozco
No hay placer sin dolor siempre se paga
Sudor y semen son la misma cosa
Los dos responden ante el mismo impulso:
Gota en la gota entre la muerte-vida
Siempre escapando de la misma suerte.


III

Mírame:
La melodía se esconde en el fondo del vaso
Y mi cuerpo se altera al enfrentar tu rostro
Tus ojos son dos brasas que queman mi costado.

Invítame:
La noche anuncia el reto que imponen estas notas
Invadiendo el sagrado recinto donde estamos
La pista nos espera como un océano quieto.

Sujétame:
Que sean tus sabias manos las que a ciegas me lleven
Por ese laberinto donde anduvo la pena
Mi cuerpo presionando la redondez del fruto.

Muéveme:
Nuestros pasos bordando este tapiz sonoro
Dos barcos remecidos por el sensual oleaje
Respirar acezante de bestias al acecho.

Embriágame:
Todo desaparece sólo estás tú conmigo
El ritmo que me impones me lleva a ese otro espacio
Es como estar bebiendo el licor de tu cuerpo.

Sedúceme:
Que tu cintura me hable que tu pecho me rinda
Que no haya paz en mí salvo el feliz momento
De encontrar mi reposo perdido en la tormenta.

Quédate:
No te desprendas nunca de este vaivén genésico
Renaciendo los dos en la cadencia ardiente
De este bolero eterno donde no existe el tiempo.

VALIENTE MUNDO NUEVO

A Josefina y Nancy Díaz Granados

dffdfdfdfdfdfExordio
!Tierra Buena, tierra buena!
Tierra que pone fin a nuestra pena
Tierra de oro, tierra bastecida,
tierra para hacer perpetua casa,
tierra con abundancia de comida,
tierra de grandes pueblos, tierra rasa,
tierra donde se ve gente vestida,
y a sus tiempos no sabe mal la brasa;
tierra de bendición, clara y serena,
tierra que pone fin a nuestra pena

JUAN DE CASTELLANOS- Elegías de Varones Ilustres de Indias

Momento Uno

A tus playas llegaron y leyeron
aquel Requerimiento imaginado
por letrados astutos al servicio del Rey
educados en Valladolid y Salamanca
la lengua es compañera del imperio
había dicho el gramático
y sílaba tras sílaba te fueron
enredando en la maraña
el bautizo de pólvora y acero
que tras el previo aviso recibiste
fue el primer eslabón de una cadena
que desde entonces te amarró a la Historia
y la cruz que dejó el fraile en la arena
enigmático símbolo de otra voz
que prometía salvarte de las llamas.

 

Momento Dos

Encomendado fuiste y como ayuda
al trabajo en la mina o el ingenio
un infrahumano alivio te mandaron
piezas de Indias” llamaban en la trata
a ese equipaje de dolor y pena
con el hierro marcado o con el látigo
del mestizaje resultó otro mundo
fuiste Antonio Isabel fuiste Manuela
en la hacienda explotado como siervo
buscado en la ciudad como artesano
criollo te hiciste blanco de la tierra
viviendo entre casacas y vizcondes
copiando un airecillo de ultramar
con costumbres y modas importadas
murallas levantaste ante el acecho
del bucanero infiel que amenazante
quería llevarse tu hamaca y tu mochila
el copón del sagrario y la campana.
un fatal día también vino a tu puerto
otra cruz custodiada por la espada
Exurge, Domine, et judica causam tuam:
castellana y con cédula real la Inquisición llegaba.

 

Momento Tres

Te prohibieron leer los libros que leíste
querían impedirte miraras las estrellas
pero burlaste el veto y observaste
mantener pretendían el colonial encierro
se reveló tu espíritu alzaste el vuelo
la luz de otras riberas iluminó tu rostro
fuiste entonces Simón y Policarpa
tradujiste a tu lengua los derechos del hombre
te acusaron de sedición te encarcelaron
indomable guerrero en llano y sierra
un patriótico impulso te condujo
sobre el muro escribiste con tu sangre
en guerra a muerte al chapetón venciste:
una nueva bandera un nuevo escudo
un himno nacional republicano
poco importaba en ese afán romántico
que la constitución fuera un enigma
un criptograma escrito en tinta y fuego.

 

Momento Cuatro

Pero un nuevo enemigo estaba adentro
del soñador guerrero surgió el sátrapa
otra vez viste el cepo y las cadenas
los galeones volvieron a tu playa
con bestial cargamento de dolores
víctima fuiste del moderno despojo
de otro engaño escondido en las palabras
de tu propio portal te desplazaron
fuiste Juana y José sin pan sin techo
con cuchillo y con bala te agredieron
otra creciente cruz dobló tu espalda.

 

 

Epílogo

Ninguno de nuestros sueños, ni la más tenebrosa de nuestras pesadillas, es superior a la suma total de fracasos que componen nuestro destino. Siempre iremos más lejos que nuestra más secreta esperanza, sólo que en sentido inverso, siguiendo la senda de los que cantan sobre las cataratas, de los que miden su propio engaño con la sabia medida del uso y del olvido.

ÁLVARO MUTIS
Caravansary”

 

"Doliente piel de hombre" de Teobaldo Noriega

Teobaldo A. Noriega
Doliente piel de hombre
Palma de Mallorca: Lleonard Muntaner Editor, 2005