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                                           Francisco Ucán-Marín. Escritor de Narrativa, Poesia y Ciencia, vive en Ottawa ON, Canadá


                                                                

                                                                     Poesía sexo maríhuana. Eds. Felipe Q. Quintanilla, Ivonne Zarza, Francisco Ucán Marín.
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EL CHAVO DEL OCHO Y DIÓGENES Por Francisco Ucán-Marín

Yo tenía tres años cuando mi madre compró una televisión Zonda de bulbos, una televisión en blanco y negro, puedo recordar esa televisión porque la conservamos hasta que yo tuve 14 años, ya en 1990. La tecnología del Atari a finales de los 80’s y principio de los 90’s ya amenazaba con eliminar los juguetes tradicionales..

El gallo perempempudo y pixculín
han creado una nueva comisión
para salvar urgentemente
a los juguetes de la extinción.

Poco después apareció el Nintendo, X-Box, Sony Play-Station y todas estos artefactos electrónicos que distraen ahora a los niños, los dejan sentados y los hacen obesos. No sé si saben pero actualmente, hay una sobrepoblación de niños gorditos. Y no es que ser gordito sea malo, la flojera y apatía es lo que hace a un humano miserable, más cuando la imaginación y el juego se priva.

Dentro del universo en blanco y negro que vivía, un día dentro de mi temprano entendimiento me presentaron a través de la televisión popular Mexicana a un personaje representado por un niño pobre; quien vivía en un barril en una vecindad. Cada aventura de el chavo, fue parte de mi propia aventura de niño, viniendo de una familia de seis y con un salario mínimo, las aventuras de este chiquillo en el televisor no me eran del todo ajenas, así que mi primera clase de filosofía popular fue ver la representación de un niño viviendo en el barril.

Durante algún tiempo durante mi niñez entró a mi cabeza además de los programas de televisión, otra filosofía -la Filosofía Cristiana-. A decir verdad, desde mi punto de vista infantil existían únicamente dos bandos en la Fe, los Católicos y los Protestantes. La pobreza era entonces un indicio frecuente de los evangélicos, en tanto los Gobernantes y demás allegados a la política eran generalmente del bando Católico. Así que, dentro de filosofías religiosas y desde mi hamaca cual niño pobre común en el México de los años 80 mi estima estaba estancada en la sobre vivencia diaria mas que en el ocio espiritual cotidiano. Aún así me di cuenta que además de la música de los Tigres del Norte y de los Terrícolas que mi papá escuchaba mientras trabajaba en su pequeño taller de sastrería, podía intentar comprender el mundo y las bondades de este universo desde los ojos de un pequeñín con parecido a mi vida,… o al menos a los amigos que me rodeaban.

Después supe que el apodo de “Chespirito”, es una forma abreviada del vocablo inglés: Shakespeare, dicho apodo se lo impuso el director de cine Agustín P. Delgado, quien consideraba a Roberto Gómez Bolaños un pequeño Shakespeare (suena Shakspirito, en relación a la estatura física de Gómez- Bolaños: 1.60 m). Roberto Gómez Bolaños fue Ingeniero de profesión y apasionado del boxeo amateur, pero inteligentemente se puso la tarea de enseñar que la comedia no tiene nada que ver con lo absurdo, la patanería o la vulgaridad.

Por 25 años, Chespirito fue transmitido cada lunes a las 8 de la noche, en todos los países de Latinoamérica. Y por toda mi niñez era un ritual de mirar este programa que sorpresivamente todos juntos veíamos, mis primos católicos y protestantes unidos los lunes que no había Misa en la capilla o Cultos en la iglesia pequeña evangélica del barrio. Nos apresurabamos a mirar en esta ventana de cristal las aventuras y los juegos que nos permitían seguir pensando en llegar a hacer travesuras en un mundo universal infantil, ese mundo donde la religión es un trámite obligatorio de crecimiento, y donde los padres intentan redimirse en la siguiente generación.

Más tarde, viviendo en Canadá buscando pedazos de mí mismo en los duros inviernos de La Nueva Escocia comprendí, la relación entre la historia de la filosofía griega y la filosofía del chavo del ocho, al menos desde mi muy personal manera de ver la vida, ya siendo un profesionista. La historia relata que en la antigua Grecia, existía la escuela de filosofía de los cínicos en la academia fundada por Aristenes en Atenas, Grecia 400 A.C. Aristenes había sido uno de los más destacados alumnos de Sócrates. Los cínicos creían que la felicidad no se encuentra con las ventajas externas. De esta corriente filosófica sale Diógenes estudiante de Aristenes quien vivía en un barril y sólo aspiraba a vivir con los amigos y vivir un día a la vez,.... tal como el chavo del ocho! Me había enseñado en mi niñez!

La historia con detalles barrocos de leyenda narra que un día Alejandro el Grande se acerco a Diógenes quien aparentemente vivía casi en la miseria, y más que nada de la caridad, he intentado ofrecerle una mano amiga, y más él teniendo el poder mundial de su tiempo le ofrece en una pregunta...¿Deseas algo?, Pide lo que quieras, lo que necesites para sobresalir y ser feliz...
-Entonces Diógenes que se encontraba tendido buscando el sol, mira a este Rey en frente de él y le responde: quítate del sol, porque todo lo que quiero lo tengo, y todo lo que me hace feliz es gratis. Poniendo en claro que el vivir día a día con todas sus pertenencias en un barril era el logro más grande al que había aspirado. Sin embargo, no esta de más señalar que una de las deficiencias de esta corriente, es que no tenían cuidado con su salud....por lo cual morían jóvenes y de enfermedades con probable prevención

Así, en un fantástica convergencia entre el barril de Diógenes y el barril del Chavo del ocho, el mensaje del chavo más allá quizá de su propia imaginación nos regala un prodigioso número de filosofía clásica griega, que se extrapola al común vivir de un ciudadano Mexicano promedio, y nos llena de ideas y de metáforas en estas redes complejas y simples de nuestra sociedad... Al final de mi formación como un adulto joven, realizo que mis amigos y yo aún repetimos de vez en cuando frases tan cotidianas que aprendimos de él:

-Bueno, pero no se enoje!
-Se me chispoteó!
-“ahora si te toco el ocho”
-Es que no me tienen paciencia!
-Fue sin querer queriendo
-Zas, zas, que yo jugaba...!
-Eso, eso, eso, eso...!
<----- Cultura popular