Dos poemas de Adán Echeverría
Echeverría, Adán. "Dos poemas de Adán Echeverría . " Poesía sexo maríhuana . eds. Felipe Quetzalcoatl Quintanilla, Ivonne Zarza, Rolando Aguilera, Shiddarta Vazquez. London: Noviembre 2007.
©derechos reservados por los autores.
Dieciocho masturbaciones en la luz
............I
(Concibió las manos en plástico
y la voz escultura siria)La noche es garganta cerrando puertas en los callejones
el trago de insomnio inunda el hospital amargo
es limbo la espera la luz aguarda(en arena serpiente
el alba del quirófano resplande efigies
diminutos tigres la niebla que se abisma)Sobre la luz (en la aquiescente forma del cuerpo
y con las sábanas silentes)
el paciente ansioso por la donación de córneas
aguarda pegado al hocico de los sueñosY en la oscuridad del sótano
sobre la metálica heladez de la morgue
oscurece las órbitas un hombre
con su olvido dentro de la boca...........II
Son las enredadas cofias el temblor quirúrgico
párpados cerrados al viento entre paredes albas
arredrada sombra (permuta la quimera)La quietud dibuja el rostro del paciente
se trasluce el crisol bisturí silencio
el cristalino nace
caen los relojes bajo el rigor del escalpelo
porque este circo urbano donó sus córneas
la primera imagen:
el falo ardiente de esta lámpara en sus ojos
se anuncia lagrimanLa visión prolonga sobre el muslo
minutos alados neuronas fugaces niebla
seductora muerte del espejo intacta
frugal azufre cuervos caricias contraluces
las pupilas como prismas violentando los caleidoscopiosCrece el culo de las hembras
van formando sus figuras en el pensamiento
recorrer la sábana del cuarto (el último encierro que habitaba)
aquel hombre de la morgue con su muerte tejida entre los párpadosHembras fanerógamas en pasillos rutilantes
agitan los vestidos las medias blancas los ligueros
la corona de espinas de su ardiente lenguaY el rumor gime en los oídos
por esta oscuridad que lo abandona
condenarse a mirar con otros ojos
proscrito en el silencio:
los callejones que brindan sus muertos y el anonimato:
labios de ajo muslos de opio
los senos burlados por el silicón las hace fuertes
tiranas en su taconeo de esquinas
tiernas abordando autos-hombres-ambulancias
En el vientre del ciego
luego del transplante de las córneas
la leche del deseo cuaja
se abisman las imágenes:
ellas todas a refugiarse tras las cuchilladas...........III
Y aunque a tiempo penetren en filo las miradas
el paciente recuerda las últimas visiones del donante anónimo
aquel hombre de la morgue con la marca de abandono
abre su memoria (brizna de relámpagos)
calles somnolientas
mujeres disecadas elevan en ventiscas
graban al cuello el cenit de sombras
su propia muerte que ya no las consume
sus propios fantasmas que siguen arrastrándosedetenidas en la espera del beso almidonado
el beso de la noche descompuesta
donde todos somos ruina y manojo de esperanzas:
Retumba el grito
el ciego se revuelca entre las sábanas bajo
un sólido ¡ahhhhhhhhhhhhhhhhh!
que atraviesa ásperos aromas como dardo
draconiano
el asesino
incendia la deshecha carne en las esquinas
tatuado con la enérgica apariencia del heraldo
se fuga tras anegar la sangre
pedazos de luz quedan en el pavimento
negra luz de sueño circular que ahora renace:
ellas pequeñitas y redondas son caricia de la madrugada
ellas y los cosméticos del universo anónimo...........IV
El pálido asesino de rameras ríe
(sólo ríe en aguaceros de memoria)
La navaja costura sus heridas
bajo los espejos enjuaga los dislocados coágulos
y al final de su letargo
hastiado por lo negro de la sangre
entrega sus colmados órganos a los hospitales de la espera
para perpetuar su ruina en otro cuerpoEl asesino victorioso de la morgue
intenta olvidar su historia de recluso en las axilas de prostíbulos
y latente en la criogenia aguarda la penumbra de su sino:
compartir el memorial de sangre
permanecer en la mirada nueva de otro...........V
Cuando esparce la luz
el antes invidente rompe la ventana y olvida el abismo de espirales
los colores impulsan imágenes de asesinatos:
el golpe de navaja en las costillas
el beso violáceo el beso blanco
El donador (criminal invicto prófugo del tiempo)
clama su victoria en los reflejos de la carne
se contempla intacto incólume
expande la semilla de su vértigo
en la memoria del ciego crece como hiedra
agita el cuerpo huésped áspid salamandra antigua
el hacha de la muerte distiende el vientre
renace en el crepúsculo y el albaLa mirada es virgen
imagen clausurando imagen:
desnudas hembras se agitan sobre el rostro
y aniquilado por la furia que le parasita
gira sobre las blancas sábanas el sueño del que es víctima
El hospital se apaga
Cruzan ondulantes alaridos
ruedan las cofias sangrantes por los corredores
se revuelcan arañando el rostro de la Muerte
evocaciones lumínicas pardos desencuentros de piel amarga
El antes ciego deja en el martirio su esperanza
y con intensos parpadeos consigue vaciar las pesadillas
Delicadas manos las recorren
cumplen sus años vírgenes
caminando salones pletóricos de globos platinados
fulgurantes espejos miradas pegajosas
rostros alegres de los conciudadanos parias
motín de sociedades disolutas vestidas de frac
oliendo a yerbabuenasitiadas como flores hambrientas
enroscadas en sutiles arcos
semejando serpientes mordiendo los pliegues del pudor cansino
bajo adornos metálicos colgados de los techos
altos como el orgullo
blancos como la honra
y con los candelabros vislumbrando alfombras rojas
estas niñas debutantes se perciben limpias
como los días antiguos
y los apellidos de siempreentre crinolinas
se deslizan en brazos de hombres inconclusos
en el vals que hastía con sus notas la lustrada duela
y crece el láser sobre los cabellos engomadosla luz negra
vigila la cornisa de sus labios
el ci di digital estereofónico esculpe la noche que comienza
se sueltan las correas
ellas encienden la entrepierna en los dedos chambelanes
que portan en solapa tulipanes blancos
camuflajeando los condones
las pastillas de menta y la garra del deseodespués de tragar la hostia (ante la cruz
y de rodillas)
reniegan destinos de pureza
¿victimadas rosas o sedientas ninfas?
afloran en mejillas el maquillaje de los besos
y abandonan madres moral religión alabanza
olvidan los voluntariados el catecismo
y sus tres dioses unificados de esta globalización masiva
blasfeman la agonía del vestido largo
disuelven los peinados y con las zapatillas en la mano
corren a petrificar su sexotras esconder el ramo y arrancarse el relicario
purifican con semen los hábitos de la familia
y exasperando el deseo
hurgan las braguetas ¡hermosas cremalleras!
golpeando los senos con rosarios aromáticos
rítmicamente
bajan y suben la vagina excelsa
atravesando la herida
el sueño anticonceptivo del Poder
que ahora las corona