LOS RATONES de Jorge Etcheverry
Una pequeña narración que forma parte de un volumen de cuentos en su gran mayoría inédito y titulado "semillas".
Los ratones, chicos, como tres me parece, que salían y entraban de una cueva chiquitita que había en un rincón de la pieza, harto vieja, antes era una pura terraza de concreto, hace harto tiempo eso síy paredes de adobe y unos postes y un techo de calamina y luego me acuerdo que entró la Mayor a trabajar de profesora en el norte en la escuela de la Compañía, y se casó bien, con mi cuñado, pailón* pero bueno para las matemáticas, nunca le falta pega con eso de los computadores, y lo encontró botado en una cuneta muerto de borracho y se lo agarró y se empezó a poner aquí con plata y comenzaron las mejoras en la casa.
El baño primero, al fondo del patio, como debe ser, lejos de donde se come y se vive (allá donde vivo ahora es costumbre también, en el campo (se llaman outhouses). Y él sentado en el sillón del digamos, living, cuando lo miro de reojo se ve casi igual a diez años atrás (las patas de gallo de la gente de piel clara, una nueva lentitud de gestos, una pesadez acumulada, una opacidad casi imperceptible de los ojos). Diez años que en realidad son quince. Medio venosita la nariz, puede ser por el trago. Muy derechito sentado en el borde del sillón con una tenida, como sacada de la revista Life.
Pero los ratones se asoman y se vuelven a asomar y corren como Pedro por su casa-mis hermanas sapeando* y escuchando desde la cocina, riéndose, igual que antes, como si no hubieran pasado diez años. Y él más pailón que antes, o a lo mejor igual, o es que yo me he puesto más habilosa, para algo servirá estar viviendo en el extranjero. Y es como si me agarraran y me lanzaran otra vez de guata a la miseria que a lo mejor no existe mientras estoy lejos, afuera, al otro lado del mundo y me acuerdo de las puras cosas buenas y no me acuerdo de las chiquillas mocosas y de las paredes todas agrietadas ni de la falta de muebles, como si se fueran borrando como cuando se iba los sábados a la matiné y una salía con la. película dándole a una vueltas en la cabeza, y uno se dormía después y cuando recién amanecía todavía había un poco de la película, el último rollo, en la cabeza, mientras una terminaba de despertarse y después se borra, de repente porque empiezan a joder las palomas en el entretecho y pasa la vieja, vendiendo machas "maaachas", y el sol a-traviesa, la ventana y se mira sin querer la muralla y está sucia y es de concreto pelado y áspero con una mano de pintura amarilla-sucia- y las figuras de la repisa son de loza y están todas rotas, a un pájaro le falta, el ala y el pico.
(Como caer en el día, en la luz blanca, y verlo todo sucio y feo, como dice el Flaco). Pero tengo que preguntarle cosas a este de su vida y decir "Síííí", fuerte, para que los ratones se escondan y no los vaya a. ver, y a lo mejor los ve corriendo casi encima de sus zapatos flamantes y se hace el leso, porque al fin y al cabo es un caballero, no como el Flaco, aunque quién sabe qué pensará este porque lo mandé llamar y claro que vino al tiro, donde hubo fuego...y se pone a decir que es una lástima que lo nuestro no hubiera resultado, lo mucho que me quería, que ha sido muy desgraciado en su matrimonio y a lo mejor cree que le está resultando y ligerito empieza a.decir que me veo más joven que antes y que me sientan las canas, y “qué bien te queda el negro”, y se va a creer que lo está haciendo bien, que me está trabajando como se dejan trabajar todas estas pobres fulanas que lo único que quieren es que se las trabajen, y que lo que no se lo dicen los tipos se lo inventan ellas.
Que esta. separado, es cierto, y si estuviera aquí la Segunda estaría feliz que siempre lo consideró un buen partido para mí mientras yo me aburría horas y horas sentada en la plaza porque yo era la de pasearse y mostrar, la oficial, y él tiene ahora una casa. en la Parte Baja, auto y pinta, una joyería en herencia. “No ha. sido fácil”; digo, y de seguro el Flaco me hubiera encontrado cursi y de fotonovela. No me ve, pero como se hubiera reído. Y lo digo fuerte, y las cabras en la cocina deben pensar que lo digo con emoción, subiendo la voz (todas tenemos voces altas, bandada de codornices, como decía el Viejo). Y le estoy siguiendo el juego, y los ratones asoman la cabeza por detrás de las patas de la mesa y no puedo ni tirarles un zapatazo para que se escondan. Y estarán aliviadas ante la posibilidad de que me quedara al fin con este pailón, aquí enterrada y no volviera a irme para allá nunca más, estabilizada al fin y sentando cabeza. Pero se tienen que dar cuenta de que a veces se me olvida el castellano, y no es para menos, diez años afuera, y no saben que ayer confirmé la vuelta con la línea aérea. Mientras él deja colgar una mano ahora un poco gordita por el lado del brazo del sillón y yo me quedo mirando que se le va a caer la ceniza al suelo y claro ni siquiera pide un cenicero como todos los niños ricos que se creen que todo el mundo va a correr a. pasarles las cosas.
*Pailón = tontorrón
*Sapeando=espiando
Chileno, ex miembro del Grupo América y la Escuela de Santiago, agrupaciones poéticas de los sesenta. En Canadá desde 1975, doctor en literatura y traductor, ha publicado los libros de poemas El evasionista/The Escape Artist, Poems 1968 – 1980, Ediciones Cordillera, Ottawa, 1981; La Calle, Poemas, Ediciones manierista, Santiago, Chile, 1986; Tánger, Documentas, Santiago de Chile, 1990; Tangiers (versión en inglés), Ottawa, Cordillera, 1997; A vuelo de pájaro, Verbum Veritas, 1998; Vitral con pájaros, Colección Poesía para la libertad,_Poetas Antiimperialistas de América, Ottawa, 2002; Reflexión hacia el sur, Amaranta, Saskatoon, 2004, y De chácharas y largavistas, novela, Split/Quotation, Ottawa, 1993; Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. También tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de_www.escritores.cl_con El diario de Pancracio Fernández. Sus últimas publicaciones en antologías figuran en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple, Cuarto propio, Chile, 2002; Los poetas y el general, Eva Golsdschidt, LOM Chile, 2002; Anaconda, Antología di Poeti Americani, Elías Letelier, Poetas Antiimperialistas de América,_Canadá, 2003 y canto a un prisionero, Poetas Antiimperialistas de América, Canadá, 2004
Etcheverry, Jorge. "Los Ratones". Poesía sexo maríhuana . eds.Felipe Quetzalcoatl Quintanilla, Ivonne Zarza, Francisco Ucán Marín. Ottawa: 2006.
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