EL ARTE EN SU PUREZA
Se me cuela una brisa entre mis cabellos, andando yo por los parques de la ciudad. Inhalo aromas frescos, y los roces de brisa divierten mi atención a sus suaves y ondulados masajes que jalan, enredan y desenredan mi cabellera. Enrrollo mis cabellos con mi dedos, y una brisa me acaricia el cuello, se desliza por mi espalda, delinea mi figura…la brisa agrandece…volteo, y camino contra viento. Paso mis manos por mi cuello alzando mis cabellos que se deslizan entre mis dedos cayendo al ritmo del vaivén de la brisa, que se les llega por doquier. Extiendo mis brazos hacia atrás, miro hacia el horizonte celestial y cierro mis ojos, muevo mi cabello d un lado al otro, y siento un cálido roció posándose sobre mi mano izquierda. El viento envuelve mi cintura, tornándome hacia una lejana silueta a la que solo le puedo discernir la sonrisa en rostro. Se despeja completamente el cielo y se calma el viento por un instante. Se escuchan truenos, y la irradiación de un relámpago cercano llama mi atención. La llovizna me hace cerrar los ojos, y tu silueta, ya más, no se ve.
Voy andando tranquila hacia mi depa, subo los catorce pisos, y al cerrar la puerta ocurre un apagón citadino. El crepúsculo d las 7.30 lo contemplo desde mi balcón, al disipar de los colores vivos del cielo tras un velo nocturno. Empapada yo, estremezco, tomo un vaso con agua. La presencia de aquella, tu silueta, que me ha dejado perpleja y la falta de color a mi alrededor me han inspirado a pintar cuantas cosas se han quedado cinceladas en mi subconsciente al pasar de mis años. Me dirijo a mi cuarto a quitarme la pesada ropa ya impregnada de mi piel; me recargo en la pared, camino hacia el espejo rodeando mi cama…un reflejo…tras mi ventanal admiro el desprender de un cometa…deslizo sobre mi cuerpo mi blusa, mi falda, pensando en ti, la silueta.
Se asota la puerta. Me siento sobre la cama, cierro los ojos, suspiro, me reclino hacia atrás y toco mi cuello, y una sensación extraña hace que aquel calido roció se pose ahora en mi cuello… revivo igualmente aquel denso viento acariciándome el dorso de la mano con la q me acaricio el cuello. Me levanto y aviento el negligé. Me pongo mi camisón de suave chiffon, voy a la sala agarro las pinturas, y un canvas, pero el color verde se me derrama en las manos, tiento su consistencia, y voy contra las paredes a retar al ocaso que me impida irradiar colores en mi universo. Prendo velas y las poso sobre el barandal del techo. Bato, creo matices nuevas y pinto con mis dedos de pies y manos cosas que me ha ocultado el oscuro de la noche, visiones amorfas de los impulsos d mi cuerpo. El sudor se desliza por mi frente, una gota fría se desliza por mi espina dorsal, birfucándose a mis glúteos, mis muslos, contorsiono. Entra una brisa caliente, las velas se apagan, momentáneamente no veo nada. A mi frente el ambiente se torna denso, aviento pintura y no la escucho caer…me da miedo un instante, camino de espaldas, me subo al sillón, una brisa se fuga por mi costado izquierdo. Volteo rápidamente hacia atrás, mis tirantes resbalan, me torno de busto. Siento el derramar de un líquido frío por mi espalda, un suspiro en mi oreja, y aquella sensación de roció que ahora se desliza por mis hombros, en círculos, bajando por mi espalda…unas manos fuertes aprietan mis glúteos, gimo, gruesos labios me muerden. ¿¡Tu!? mis anhelos…
Se escucha la hebilla de un cinturón caer. Tu cuerpo se encima sobre mi espalda, deslizas mi camisón, dándome besos al descubrir de mi piel, me contraes hacia tu piel, palpando mis senos al rozar de nuestras pieles. Me acaricias y me tornas suave pero con dureza a que te encare. Deslizas tu mano sobre mi cuello, yendo hacia mi mentón, pasando tus dedos por el contorno de mis labios, nariz y ojos, me besas, aprietas mis senos, acaricias mi abdomen y me penetras fuertemente. Agarras mi cabellera, me besas, escurres tus manos por mis glúteos, nos levantas apoyándome sobre tus firmes muslos. Me recargas contra la pared de la sala, me pasas tu lengua por mi cuello. Puedo sentir tus caricias y calor internos, explorando la profundidad de mis cavidades, la esencia de mi ser. Me llevas a la cocina y nos sientas en una silla, me tomas de mis caderas, tiemblo, me muevo trepiditoriamente, te tomo de tus brazos y me impulso oscilatoriamente, siento ardor mientras mi lava se derrama por tu penh….ehh... tu sexo. Reacciono, te doy una cachetada, corro al balcón, empiezan a estallar fuegos pirotécnicos, sus centelleos me hacen vislumbrarte, empapado de colores, y…mis manos … igual estoy. Quiero entrar por la ventana de mi cuarto pero me prendes por detrás, el bao de nuestra excitación se transpira sobre el ventanal, me cargas y me llevas dentro de mi habitación, me dejas caer en la cama, besas mis pies, y pasas con tu lengua sobre mis piernas, mientras deslizas tus manos al contorno d mi cuerpo. Me enojo…dejarme poseer por un extraño… y te aviento, resbalo mis senos en tu pe…hmm…ene, tu abdomen, tu… boca, me pongo encima tuyo, te agarro del cabello, te empiezo a montar, te suelto. Me excito, me paso mis manos entre mi cabello tornando mi cabeza hacia arriba, agarro tu pecho, y paso mi lengua alrededor de tu abdomen, tu ombligo, saliéndome de ti… y te devoro el pennnn con mi boca, jugando con mi lengua, moviéndola rápidamente sobre su cabeza, y masajeando con una de mis manos tus carnosos…, y con la otra agitando la base de tu pene, te vienes, vente en mi, mm mm mmm ss ahmhh!… y antes de que se acabe tu orgasmo te vuelvo a insertar hasta dentro, me monto en ti, me muevo ondulatoriamente, me vengo mas, gimes de dolor y excitación, me muevo por todos lados, contorsionándome como serpiente, resbalando mis glúteos en tu abdomen, acariciando tu par de carnosos deleites, me doblo hacia atrás, me vengo, me pongo de lado, luego te encaro me siento, alzo tus glúteos, mmmmm todo, todo al fondo, sin parar, hasta no poder más. Ni tú, ni yo sin zafarnos de esta hiperexcitación.
Sale el primer rayo de Sol, me… detengo. Mi depa… hecho un arte.
Nereid, Lilith. Poesía sexo maríhuana . eds.Felipe Quetzalcoatl Quintanilla, Ivonne Zarza, Francisco Ucán Marín. Ottawa: 2006.
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